M.C.s. Victor Andrés Villar Narro


El hecho penoso ocurrido con la familia Flores, el 30 de octubre del presente año, nos lleva a reflexionar sobre diversas situaciones, que nos permitimos comentar.
Consideramos que el supuesto acto de lamentar los hechos violentos del desalojo realizado por el Ministro del Interior, no han tenido la resonancia necesaria en el Frente Policial de Cajamarca; pues en el proceso de investigación que es desarrollado tanto en fuero ordinario, Ministerio Público, como el fuero especial, Militar Policial, no se comprende al oficial Jefe de Operaciones que lideró el hecho, y a quien en la mayoría de videos colgados en la red y publicados por medios locales y nacionales, podemos identificar es quien ordena al suboficial use la perdigonera.
Respecto a la competencia del proceso creo que esta finalmente tendrá que desarrollarse en el fuero militar policial, pues los excesos que han originado la responsabilidad penal de los involucrados se han realizado en el ejercicio de sus funciones.
Como lo afirmo en el párrafo anterior, considero existe responsabilidad penal, en primer lugar, por cuanto la función de la policía en un desalojo es brindar seguridad al Juez, en este caso la policía, junto a un grupo de terceros, fueron los que llevaron adelante el desalojo; en segundo lugar, pues de conformidad con el Manual de Derechos Humanos Aplicable a la Función Policial, ellos sólo pueden utilizar sus armas en el caso de peligro inminente de su vida, hecho que tampoco se configura; y finalmente, por cuanto, oficiales y sub oficiales, saben que un disparo con perdigones de metal a cuatro metros es letal para la víctima.
Este penoso hecho debe servir para que desde gobierno central se analice el proceso de formación de quienes en el futuro van a ejercer la función policial, de los contenidos que se desarrollan y del tiempo necesario para el desempeño real de sus actividades; a su vez, se debe reflexionar sobre el proceso de fortalecimiento de capacidades de todas y todos los efectivos en el desempeño mismo de su función.
Como Cajamarquino comparto la indignación por un exceso que se llevó la vida de un ciudadano, y he participado acompañando el sepelio y la marcha, pero como ciudadano de a pie, no comparto con todos los grupos políticos que han intentado aprovechar el espacio para hacer presencia política e incluir en este penoso hecho, otras prerrogativas vinculadas a terceros actores.

Saludo el hecho de que el Estado busque resarcir a los deudos, esto no es una dádiva o una generosidad del gobierno, es el derecho que les corresponde a los familiares por el accionar al margen de la ley de un grupo de personas que en el desempeño de una función pública les produjeron un hecho dañoso que termino con la vida de una persona.